País sin nombre

Video | total 4:25 mins | 2014

A 2825 kms de Venezuela, en la pequeña comunidad El Rosario en Bolivia se encuentra una construcción abandonada que fue edificada en años recientes gracias a la donación del gobierno de mi país, Venezuela.

Destinada originalmente a ser el puesto de salud de esta comunidad -en la que habitan tan solo 25 personas- dicho centro asistencial jamás fue inaugurado y la construcción nunca ha sido utilizada. No obstante, a pesar de su abandono e inutilidad, lo único que destaca en ella es la placa de donación del gobierno venezolano.

Este encuentro azaroso me hizo plantearme una serie de preguntas en relación a los conceptos de frontera y territorio, entendiéndolos no solo en términos geográficos sino también como construcciones mentales.

Como monumento al abandono, esta construcción junto con esta placa en la pared se me convirtió en el recuerdo persistente de una espera: La de una realidad anhelada que nunca llega, la de una realidad que nosotros mismos hemos sido incapaces de modificar.

En una acción en el sitio, realicé la inauguración solemne del puesto salud con la única asistencia de un grupo de gallinas, también donadas a la comunidad por mi país. Emprendí así la Inauguración de un país sin nombre; ése que encontramos en nuestro imaginario, ése que nos inventamos, sin geografía, sin fronteras ni territorios. Siempre inacabado, en eterna configuración.